No siempre hemos viajado con un bebé

 

No siempre hemos sido viajeros, las cosas como son. De echo, hoy por hoy creo que nos quedan muchiiisimas cosas que aprender aún. Y ya si hablamos de viajar con niños ni te cuento.  

Antes de tener pareja he viajado en familia y con amigas a ciudades europeas como Viena, Praga, Ámsterdam y Brujas, y por España. J.L. Pinto, por su parte, también había hecho sus pinitos antes de conocerme. 

 

 

Pero no fue hasta nuestra luna de miel que no hicimos nuestro primer viaje transoceánico, allá por 2011. Sin mucha idea, la verdad, reservamos en agencia un viaje a Kenia e Isla Mauricio.

Fue un viaje maravilloso. Lleno de momentos, paisajes y gente especiales. Pero muchas veces hemos hablado que si hubiéramos tenido entonces las tablas viajeras que tenemos hoy, el viaje hubiera sido infinitamente diferente. Aunque es fácil hablar a toro pasado no?

 

 

A pesar de todo, de todo lo que hubiéramos podido mejorar, estamos agradecidos de habernos dado cuenta que lo que queríamos hacer en esta vida era viajar. 

Al año siguiente tuvimos que conformarnos con escapadas nacionales, mientras soñábamos y organizábamos nuestro siguiente gran viaje. 

En 2013 pudimos disfrutar de  21 días en Estados Unidos. 21 días de anécdotas en los que cruzamos el país de costa a costa. Recreamos escenas de pelis en Nueva York. Tomamos el sol en Los Ángeles y en Venice Beach, y subimos hasta San Francisco, ciudad de la que volvimos enamorados (y a la que regresaremos, seguro). Los días en Mariposa y Yosemite fueron de lo mas "americano" que vivimos. Y acabamos la aventura en Las Vegas y en el inmenso Gran Cañón del Colorado.

 

 

Y ya no había vuelta atrás.  

En 2015 viajamos a Tailandia. Volvimos a pasar 21 días recorriendo el país de norte a sur. De Tailandia volvimos siendo otros. Primero porque decidimos que no queríamos esperar más para convertirnos en papá y mamá. Y segundo porque ese viaje hizo que nos cuestionásemos muchos de los preceptos sociales que nos condicionan a vivir una vida insulsa, ligada a hipotecas, trabajos y a una sociedad cada vez más podrida y asocial.

 

 

Reflexionamos mucho sobre todo lo que aprendimos de su gente, su cultura y su espiritualidad. Y entonces empezó a gestarse tanto este proyecto como una nueva vida dentro de mi 🙂 

 El año pasado, estando embarazada de 6 meses viajamos a París. ¡Oh París!  

 

 

Y desde entonces hemos estado disfrutando del mejor regalo que nos ha hecho la vida. Hemos incorporado a nuestro equipaje la mochila portabebés de Aitana. 

 

 

Pero los viajes no acaban aquí ehh...  

Nos queda mucho mundo por recorrer, muchos errores que cometer y remediar y muchas experiencias que vivir y compartir.  

¿Te vienes? 

4 commentarios

  1. Viajeros confesos
    07/05/2017

    ¡¡¡Chicos esta genial!!! Claro que no se acaba aquí. Símplemente viajareis de forma diferente. Pero igual que nos pasa a los que no somos papas. No se viaja, ni se aprende, ni te llama la atencion de la misma manera a los 20, que a los 40. Seguro que esta etapa os llena de felicidad. Y sobre todo tener claro que la riqueza cultural que le vais a ofrecer a la peque de primera mano es incalculable. Buena suerte con el blog, y a publicar muchas cositas😘

    Responder
    1. Patri
      07/05/2017

      Gracias chicos!! Si, la verdad que ahora aprenderemos a viajar de otra manera, pero los viajes no terminan. Es lo que mas estamos deseando, que la peque pueda disfrutar de los viajes como nosotros, jeje! Gracias por pasaros a comentar! 😘

      Responder
  2. Asunta
    16/05/2017

    Me encanta!! 😃

    Responder
    1. Patri
      17/05/2017

      Gracias Asunta 🙌😙

      Responder

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